Mata a tu vaca


Dichos como: "El que no arriesga no gana", "get rich or die trying", "si no compras un boleto no ganarás la lotería", "sin dolor no hay gloria". Son dichos que sintetizan la siguiente historia que te contaré.

Un maestro y su discípulo llegaron a una humilde vivienda en el campo. Pidieron alojamiento para pasar la noche a la anciana pareja que vivía allí. Fueron bien recibidos por el humilde matrimonio, que les dio a comer un pedazo de pan y un vaso de leche.
Esta leche, les dijeron, la extraemos de esa vaca que está en el establo y es nuestra única pertenencia y de la cual vivimos día a día, vivimos de la leche que le ordeñamos.
– ¿Es su única pertenencia, su único modo de sustento? – pregunto el maestro
– Así es – contestó el anciano.
Se fueron a dormir y el discípulo estaba muy conmovido con la anciana pareja. Al día siguiente, el maestro despertó al discípulo y le dijo: ¿Ves ese cuchillo que está allí?
– Sí maestro.
– Bueno. Ve, tómalo y mata a la vaca.
– ¿¿Qué??
El discípulo no lo podía creer, portarse de esa forma con la anciana pareja que los había recibido con los brazos abiertos. ¡Matar a la única pertenencia que tenían! Pero tuvo que aceptar la orden de su maestro. Y se fueron dejando a la vaca desangrando.
El discípulo no dejo de pensar ¿qué habría sido de la entrañable pareja de ancianos? Así que regresó junto al maestro al cabo de unos años. Pero parecía haber un error. La otrora casa humilde, ahora era una hacienda que se veía muy prospera.
Tocaron y les abrieron. Pidieron posada y salió la pareja de ancianos, pero esta vez, muy bien vestidos.
– Disculpe – preguntó el anciano- ¿No son ustedes aquellos señores a los que les dimos posada hace algunos años?
– Así es, efectivamente- respondió el maestro- ¿Pero que pasó aquí? ¿Cómo es que ahora han prosperado tanto?
– Ahh, pues fíjese que bueno que a ustedes no les pasó nada, estaba preocupado por ustedes. Fíjese que el día que les di posada, creo que entraron unos maleantes y mataron mi vaca, la única fuente de recursos que tenía en ese momento.
Así que no me quedó nada más que cortarla en partes. Vendí la carne, el cuero, las vísceras y gracias a Dios me fue muy bien. Con el dinero compre otra vaca y aun me sobró, así que lo invertí en otra vaca. Con el tiempo esas vacas tuvieron más vacas y estas otras más, y así sucesivamente, hasta ahora tener más de 20 mil cabezas de ganado y estoy incursionando con los huevos de pollo. Me ha ido muy bien y me alegro ahora de verlos y saber que nada les paso”
Esta historia es perfecta para nosotros los emprendedores, estamos llenos de temores y nos la pasamos saboteando nuestras ganas de dar el primer paso. La historia debemos enfocarla hacia movernos de nuestra zona de confort, nuestra zona de seguridad, es un llamado hacia la aventura y lo desconocido.
Éste siempre será un camino sin fin. Hablando con algunos colegas empresarios me han compartido que incluso el deseo de ponerse retos como nuevos proyectos en mercados desconocidos se vuelve el motor de cada día. No es el dinero y la obtención de la riqueza, si no el placer de salir de la zona de confort.
En mi caso mi vaca representó la venta d mi auto, mi auto lo amaba y me costó mucho trabajo hacerme de el, iba escalando en el trabajo donde estaba y me di mi primer gusto de gran nivel para mi, pero mi deseo de ser empresario siempre fue mayor y decidí matar a mi vaca vendiendo mi más grande gusto por emprender la aventura de poner mi propio negocio.
Te invito a que reflexiones e intentes empezar identificando a tu vaca, sacrifícala y ponte en una posición que te obligue a sacar las mejores habilidades que tengas estando atento a las nuevas que aparecerán.
Ser emprendedor es ser arriesgado y persistente.
Te deseo siempre lo mejor, porque lo mejor esta por venir.

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Roy Arzate 

Cancún Quintana Roo México 

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